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¡Qué fácil es criticar desde la barrera!

enero 26, 2012

Desde que saltó a la prensa la noticia de que las negociaciones entre patronal y sindicatos estaban avanzando, la mayoría de los UGTistas estábamos preparados para el bombardeo de críticas y reproches (por decirlo suavemente) que íbamos a recibir UGT y CCOO. En cuanto a la patronal…, no por dios,  esa ni tocarla.

Y es que llueve sobre mojado y siempre es la misma canción. Si no acordamos, nos ataca la derecha política, económica y mediática: que si somos unos irresponsables,  que estamos desfasados, que tenemos la culpa de que haya tanto paro, que sólo defendemos a los trabajadores fijos, que estamos politizados, que seguimos las consignas de un determinado partido… y luego están los más “extravagantes”, como el señor Sostres y su famosa receta: los trabajadores con problemas deben acudir a la parroquia (a rezar, supongo) pero a los sindicatos, ni agua.

Y si acordamos…  entonces las bombas nos llegan de los sindicatos minoritarios y de la izquierda política. Los primeros porque no tienen nada que perder, es más, se aprovechan de la campaña de desprestigio a los sindicatos orquestada desde la derecha neocon para captar adeptos .  Así, difunden sus ataques e insultos tradicionales (vende obreros, traidores…) sin conocer siquiera el contenido del acuerdo, utilizando el cobarde anonimato en las redes sociales y los comentarios a noticias relacionadas en los medios digitales.  Es lamentable su comportamiento carroñero. Un comportamiento que hace daño, y mucho, a la clase trabajadora.  Evidentemente, es muy fácil criticar cuando se tiene tan poca representación y no hay que enfrentarse al día a día de los problemas de los trabajadores y las trabajadoras en los centros de trabajo.  Están acostumbrados a crear problemas pero no a resolverlos.

En cuanto a los ataques de la izquierda política, qué queréis que os diga. Hoy me ha sorprendido que un joven diputado de izquierdas, otrora conocido activista del 15-M, haya manifestado que los sindicatos, al firmar este tipo de pactos, perdemos base social y ha llegando incluso a aconsejarnos que renunciemos a negociar y dejemos al PP aplicar el “rodillo” y gobernar por decreto. 

Imagino que será la inexperiencia,  que no la inteligencia, la que le ha llevado a aconsejarnos de este modo. Es un joven muy preparado a nivel teórico, pero está claro que desconoce la realidad que se vive en los centros de trabajo.  Tampoco sabe de sindicalismo, ni de negociación colectiva, ni de diálogo social… en los libros no se aprenden bien esas cosas, hay que vivirlas, hay que estar en las empresas, en el tajo, compartir los problemas de los compañeros, pelear por sus derechos… si, por sus derechos que son los nuestros, los de todos los trabajadores, afiliados o no. Y nosotros, como sindicatos mayoritarios, tenemos la obligación, la responsabilidad, de negociar y de acordar cuando sea posible, con la patronal y con el gobierno, sea del color que sea.  A nosotros, la mayoría de los trabajadores nos han votado para eso en las empresas, para que les defendamos, no para dejar que el gobierno o el empresario de turno hagan lo que quieran con sus derechos. Tenga mayoría absoluta, mayoría relativa, sea un pequeño empresario o un magnate.

Ayer, cuando alcé mi mano para votar ese acuerdo en el Comité Confederal de la UGT, lo hice convencida de que mi sindicato estaba actuando con responsabilidad. Porque sí,  es un acuerdo difícil en un momento muy complicado desde el punto de vista económico, social y laboral, pero es equilibrado, incorpora más solidaridad entre los trabajadores y garantiza el derecho a la negociación colectiva, en serio riesgo si observamos lo que está pasado en los países del sur de Europa.  

Incorpora más solidaridad porque, ante las dificultades económicas en una empresa, se prioriza el mantenimiento del empleo por encima de todo. Y, muy importante, elimina el riesgo que existía de que los trabajadores perdiesen la cobertura de un convenio colectivo, fortaleciendo las relaciones colectivas de trabajo,  frente a la práctica, cada vez más extendida, de la imposición unilateral por parte del empresario, de condiciones laborales a la baja,  sin negociación y sin garantía alguna de reversión.  

 En definitiva, los que querían apartar a los sindicatos de la determinación de salarios y de la negociación de las condiciones  laborales, los que pretendían dejar sin convenio a más del 90 por ciento de los trabajadores de este país, saben que, con este acuerdo, han perdido la batalla. Basta recordar los mensajes-recetas al respecto que nos han venido lanzando los adalides neoliberales dentro y fuera de España, el FMI, el BCE, Frau Merkel, etc., etc.

Ahora, sólo falta que el gobierno de Rajoy no meta mano en el acuerdo, como dice nuestro compañero Manuel Pastrana en su blog, y ahí sí que espero todo el apoyo de los partidos de izquierdas en el Parlamento. Ese es su lugar natural. El sindicalismo, es cosa nuestra.

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2 comentarios dejar un →
  1. Picapedrero Enlace permanente
    febrero 7, 2012 5:53 pm

    Felicidades Manuela, muy acertado tu artículo.

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