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¡Marchando otra de IVA!

julio 1, 2012

Desde que asumiera la presidencia del gobierno, el señor Rajoy ha insistido en su voluntad de acometer las “reformas estructurales” que necesita España para salir de la crisis. Sin embargo, la gestión de su ejecutivo ha demostrado que en su política no hay más objetivo que la austeridad y la reducción del déficit público; que las medidas adoptadas hasta ahora no forman parte de ningún plan estratégico para salir de la crisis sino de un plan ideológico para, aprovechando la crisis, desmantelar nuestro modelo social de protección y de convivencia, recortando derechos laborales, sociales e individuales, y poniendo en jaque el marco institucional del que nos habíamos dotado.

El gobierno se ha instalado en la política del parcheo, mientras espera a que Europa le saque las castañas del fuego. Una espera que compatibiliza con gravísimos ataques a nuestro Estado de Bienestar y con medidas que empobrecen a los trabajadores y trabajadoras y a la ciudadanía en general.  Se trata de su famoso plan de ajuste que, tal y como dijo el propio Rajoy en su comparecencia tras el último Consejo Europeo,  obedece a sus “convicciones profundas” (léase ideológicas), y no sólo a “los compromisos asumidos con los socios”.

Lo lamentable es que el señor Rajoy anteponga “sus “convicciones profundas” a la búsqueda de soluciones para afrontar el principal problema de nuestro país: una tasa de paro indecente y una economía en recesión.

Y es que su acción de gobierno está tan alejada de la crisis real que vive la ciudadanía, que en 7 meses no han anunciado ni una sola medida para estimular la economía y/o favorecer la creación de empleo. ¡Cómo si no se pudiese reactivar la economía y reducir el desempleo sin aumentar el déficit público!

Su excusa: hay que reducir el gasto público para equilibrar las cuentas del Estado. Pero ¿por qué no se plantean aumentar los ingresos al Estado mediante una reforma fiscal integral? ¿por qué no se dejan de parcheos que perjudican a los de siempre y abordan la reforma del sistema fiscal en su conjunto?

La reforma de nuestro sistema fiscal, esa sí que es una reforma estructural imprescindible y urgente que requiere un debate profundo y el mayor consenso posible. Porque, diga lo que diga este gobierno y sus voceros, nuestro problema de déficit no es tanto un problema de exceso de gasto como de hundimiento de ingresos.  Un problema que no se resuelve adoptando medidas deslavazadas e improvisadas, acuciados por la crisis del euro, la prima de riesgo, los números rojos del IBEX 35 o el desenfreno de los mercado, como la recién anunciada subida del IVA acompañada, al parecer, de una rebaja en las cotizaciones sociales (inconcebible).

Como bien decía el profesor Vicenç Navarro en un artículo reciente: España tiene los recursos para crear empleo. Lo que ocurre es que no los recoge.

Es importante difundir esta idea para evitar la confusión a la que nos tienen acostumbrados nuestros gobernantes. De hecho, mientras llega la tan necesaria reforma fiscal, otras son las alternativas que propone el profesor Navarro para obtener ingresos:

“Y no me refiero sólo al fraude fiscal (90.000 millones de euros), sino a las reducciones de impuestos que han estado ocurriendo en los últimos quince años y, muy en especial, en las rentas de capital y en las rentas superiores, reducciones que, como ha señalado el Fondo Monetario Internacional han sido responsables de más de la mitad del déficit estructural existente en España. El estado (tanto central como autonómico) podría hacer obtenido 2.100 millones de euros manteniendo el impuesto sobre el patrimonio, y 2.552 millones anulando la bajada del impuesto de sucesiones, y 2.500 millones revirtiendo la bajada de impuesto que se aprobó para las personas que ingresan más de 150.000 euros al año, y 5.300 millones eliminando la reducción de los impuestos de las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan sólo el 0.12% de todas las empresas) y/o 44.000 millones de euros anulando el fraude fiscal de las grandes fortunas y de las granes empresas citadas en la frase anterior y/o 6.900 millones de euros aplicando un impuesto finalista en Sanidad (como ha hecho Canadá) y/o 3.000 millones de euros gravando los beneficios bancarios (como ha aconsejado el FMI), y/o 1.000 millones haciendo pagar 5 euros más por cada pasajero que saliera de un aeropuerto español y(o casi 1.000 millones de euros pagando las multas de tráfico según el nivel de renta del infractor (como en Finlandia) y así un largo etcétera. Con estos fondos podría haberse creado empleo y con ello estimular el crecimiento del empleo, disminuyendo así el déficit. El que estas medidas no sean las que se tomen y en su lugar otras (recortes y más recortes) se impongan se debe a la creencia errónea de que el gasto público es el problema, y así estamos”.

¡Qué razón tiene!

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