La palanca

Intoxicación informativa.


Determinados medios de comunicación han aprovechado para intensificar su campaña de desprestigio contra el sindicalismo de clase. En lugar de informar, por ejemplo, sobre el Programa de Acción que guiará la actividad de en los próximos cuatro años, se han dedicado a lo de siempre, a intoxicar para que la gente acabe opinando sobre los sindicatos lo que los grandes medios de comunicación quieren que opine. Pero está claro que no van a parar. Su objetivo es debilitar a los sindicatos y su sueño que desaparezcan del mapa……

“apagó su megáfono”, es el titular de un artículo firmado por un periodico de tirada nacianal. Tengo que reconocer que me sorprendió tanta inquina y mala baba. Pero sobre todo me sorprendió el nivel de desinformación y de manipulación que trufa el artículo de principio a fin.

Como no me sonaba mucho el nombre del articulista, lo busqué en Redes sociales. Y allí estaba. La foto me resultó familiar y en su perfil decía: “No soy hombre de principios, pero me recupero en los finales. Veterano en ...”. Insuficiente, pensé, y seguí buscando… Encontré la respuesta al leer su biografía en otro lugar: un periodista y escritor que ha ‘vampirizado’ la profesión como crítico taurino, experto en ópera, enviado de guerra, vaticanista, cronista deportivo, corresponsal y biógrafo extraoficial de un politico italiano hasta degenerar definitivamente en tertuliano radiofónico y televisivo. ¡Qué barbaridad, parece un pozo de sabiduría!

Y es que con semejante currículum, una puede pensar que o es un periodista con una cabeza privilegiada o un charlatán. Yo me quedo con lo de charlatán. Porque llamarle periodista sería un insulto para la profesión. Al menos, en el artículo demuestra no tener ni idea de lo que habla y que su único objetivo era atacar a los sindicatos, reproduciendo algunos de los mensajes envenenados contra el sindicalismo de clase que llevan años acaparando horas en radios y televisiones y titulares y portadas en la prensa escrita. ¡Flaco favor hace a una profesión que tanto respeto me merece! En definitiva, asistimos a una muestra más de la intoxicación informativa contra el sindicalismo de clase ejercida desde los grandes grupos de comunicación en nuestro país. Y, lamentablemente también, una demostración palpable de que hay profesionales del periodismo que funcionan como auténticos mercenarios al servicio del poder. No sólo carecen de principios éticos sino que, además, vulneran sistemáticamente el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz y contrastada.

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